martes, 24 de diciembre de 2013



UN PROFESOR ES ALGUIEN QUE HABLA EN LOS SUEÑOS DE OTRO

(En la tumba de W. H. Auden en Kirchstetten, Austria)


Imagina unos versos. Después, ponte a buscarlos
como si fueran tuyos y estuviesen perdidos;
intenta adivinarles las palabras
como el que huye trata de predecir los pasos
de quienes lo persiguen; y procura que en ellos
se detenga el idioma
                                 igual que el agua
se vuelve hielo para dejarse acariciar.

Que tu poema sepa algo que ignoras;
que no te necesite; que encuentre al mismo tiempo
lo que nadie soñaba y lo que buscan todos;
que cuando ya no estés
                                     oculte que te has ido,
se haga pasar por ti.

No escribas si lo puedes hacer como cualquiera
pero no como tú;
si al repetir
lo que dijeron otros
no dices otra cosa;
si en tus libros no se oyen los libros que leíste,
como en un apellido
                                  se escucha galopar
                                                                 a los antepasados.

Que tu poema esté a medio camino
entre tú y yo
                      lo mismo que una estatua
entre el cuerpo y la roca;
que ponga lo intocable en nuestras manos;
que logre que se queden las cosas que se van.

(Eso es lo que me dijo Auden junto a su tumba.
Nevaba sobre Kirchstetten, en los Bosques de Viena,
y yo soñé
                que un día
alguien pondrá unas rosas debajo de mi nombre
y encima de estos versos que escribo para ti.)



miércoles, 18 de diciembre de 2013




Amig@s de Leganés y alrededores: mañana, a las 19´15, presentación de Ajuste de cuentas y Qué escondes en la mano, en la librería La Libre de Barrio.

martes, 17 de diciembre de 2013



Ahorro ideológico



                            La palabra ilustración resume el siglo XVIII y la palabra revolución caracteriza el XIX. El siglo XX cabe en la palabra guerra y en estos momentos nadie duda que el XXI será recordado con la palabra crisis. La crisis del sistema capitalista y de su Estado del bienestar, en todos sus extremos: político, económico y moral. El mundo sigue partido en dos mitades, como siempre, a un lado los ricos y al otro todos los demás, en un arco que va desde la clase media, hoy en vías de extinción, hasta los pobres; pero la distancia entre ellas es cada vez más grande y los puentes que las comunicaban se han ido destruyendo hasta construir una sociedad sin esperanza, en donde la otra orilla vuelva a ser lo contrario del río. Mientras el desempleo afecta ya al veinticinco por ciento de la población activa y amenaza con llegar hasta el cuarenta, un estudio llevado a cabo por Credit Suisse augura que en el año 2017 el número de millonarios en España –es decir, el de personas que tengan una fortuna superior al millón de dólares- se multiplicará por dos y pasará a ser de seiscientos dieciséis mil. Los palacios han caído, pero eso no significa que sus dueños no puedan hacer un buen negocio con la venta de sus ruinas, y para demostrarlo no hay más que ver las montañas de dinero que se han llevado a sus casas los directivos de algunos bancos y cajas de ahorro, mientras con una mano estrangulaban a sus clientes y con la otra le pedían dinero al Estado para no caer en la quiebra. Un agravio comparativo nada raro, por desgracia, en un país donde, según The New York Times, mientras los impuestos y los recortes masacran a los ciudadanos normales, los más acaudalados defraudan a Hacienda cuarenta y cinco mil millones de euros al año, una cantidad que si no se perdiese en paraísos fiscales, sicav y cuentas offshore, alcanzaría para financiar la Sanidad y la Educación públicas del país. Aunque el saqueo es global: en su último libro, El precio de la desigualdad, el premio Nobel de economía, Joseph E. Stiglitz, explica que la razón de que el 1% de la población posea lo que el 99% necesita es la manera en que los mercados no distribuyen los beneficios, sino que los ponen en manos de una minoría para la cual el resto de los habitantes del planeta sólo podemos ser tres cosas, dependiendo de si sus negocios van bien, regular o mal: mano de obra, bestias de carga o, en los peores casos, carne de cañón.
                            La reacción general ante el naufragio del sistema ha pasado de la incredulidad al desánimo y de ahí al miedo, la parálisis y la ira. Pero sobrevivir es ir aprendiendo las reglas nuevas según cambia el juego, y mucha gente empieza a ver que aunque el ajuste de cuentas del que le hablan día y noche a veces tiene que ver con la economía y a veces con la ideología, resulta evidente que aquí de lo que se está hablando es de dinero, y se extiende la idea de que la única forma de enfrentarse al dinero es pagarle con la misma moneda. El descenso brutal del consumo, especialmente desde que el Gobierno hizo lo que siempre hacen los ejecutivos sin recursos ni argumentos, subir el IVA, se puede interpretar como un método de ahorro, pero también como un modo de protesta. Es lo que podríamos llamar ahorro ideológico: reducimos hasta el límite de lo soportable los gastos y el plan le sale mal a estos legisladores abusivos que lo basan todo en la explotación de los contribuyentes y cuya única medicina es dejar sin trabajo a medio país, como si el modo de que el barco no se hunda fuera tirar a los remeros por la borda. Han engañado a todo el mundo, decían que eran cirujanos, pero sólo son leñadores. Y ahora ha llegado el momento de defenderse de ellos a su modo: nuestras tijeras contra las suyas.
                            El primer indicio de este comportamiento se vio cuando fue anunciada la reducción de la velocidad en las autopistas de 120 a 110 kilómetros por hora. Los conductores, hartos de que los esquilmen con ese método de recaudación bajo cuerda que son muy a menudo las sanciones de tráfico, levantaron de forma tan masiva el pie del acelerador y la recaudación de las multas cayó tan en picado, en torno al 25%, que la DGT puso de nuevo el límite donde estaba. Los sermones sobre la seguridad de los usuarios y las reservas de combustible, pasaron a mejor vida.
                            Un segundo ejemplo notable de este proceso de rebelión ante el expolio, es el de las carreteras de peaje que se quisieron implantar, entre otros sitios, en la Comunidad de Madrid, y que han supuesto un fracaso absoluto: las previsiones eran que pasarían 35.ooo coches diarios por ellas, pero no lo hacen ni 2000, con lo que el supuesto buen negocio ha sido un desastre y la deuda que han acumulado las empresas del sector ya supera los 4000 millones de euros. El precio de la gasolina, por su lado, no deja de subir, pero el repostaje ha descendido, hasta el momento, más de un 11%.
                            El último episodio, por ahora, de esta insurgencia de bolsillos hacia dentro, que trata de resistir el ataque de un Gobierno despiadado cuyo presidente sólo sabe hacer dos cosas, las que le mandan y las que juró que nunca haría, ha sido la caída de un 12% en las ventas del pequeño comercio, que acumula veintiocho meses consecutivos de pérdidas, lo cual ha impedido que la subida del IVA esté siendo tan rentable como esperaban sus gestores, pero también es un drama que pone al borde de la desaparición a muchos empresarios autónomos. Las previsiones de cara a las fiestas de Navidad no pueden ser más lúgubres, ni más profunda la convicción de que, hoy más que nunca, los justos pagan las culpas de los pecadores, salvo para el presidente de la Conferencia Episcopal, quien opina que el déficit cae del cielo como una plaga de langostas al servicio de Dios y es nuestro castigo por darle la espalda a la iglesia y adorar al becerro de oro.

                            Y ya hay otras iniciativas en marcha, como la de que miles de clientes saquen todo el dinero que tengan en cualquier banco que desahucie a una familia sin recursos. O la de no comprar lotería de Navidad para reducir las ganancias del Estado en ese terreno. Todas ellas dejan claro que el dinero se ha acabado, pero la paciencia también. Porque estamos empezando a recordar que la mejor manera de resistencia es defenderse con las mismas armas con que te atacan. Aunque sean de doble filo. El ahorro ideológico es hacer que cada euro que no se gasta sea un mensaje: hasta aquí habéis llegado.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

1

Vigila las garras del león mientras acaricias su melena.


2

Si no imaginas lo desconocido, no podrás reconocerlo.


3

No hay vida más vacía que una tumba sin flores.


4

No conoces los sitios de los que no te alejas.


5

Perseguir es huir hacia otro.

6

Al final, los recuerdos duran más que el pasado.


7

Lo que es verdad al pie de la montaña, en la cumbre es mentira.


8

El cocinero hace lo mismo que el poeta: que los alimentos recuerden su sabor.


9

La oscuridad sólo te da lo que tú mismo le robas a la luz del día.

10

Una hazaña no puede ser sencilla, porque entonces sería sólo un éxito.


11

El vanidoso cree que sólo con seguir sus propias huellas, llegará a la cima.


12

Hay dos maneras de hacer ver a los demás algo que no sabían: inventarlo o descubrirlo.


13

Las personas independientes son las que pueden elegir a quién necesitar.


14

No ir a un sitio ya es alejarse de él.


15

La abeja es el pasado de la miel.


16

Lo imposible nunca cambia.


17

Tener recuerdos no es tener memoria.


18

El vacío está lleno de los que caen a él.


19

Los enemigos dignos te hieren cara a cara; los cobardes te hieren en los otros.


20

El que se habla a sí mismo, casi engaña al silencio.


21

Deja de buscar las llaves, inventa otra puerta.


22

El pasado no puede ir más deprisa.


23

Cada cosa que aprendes es una mentira menos que te pueden contar.


24

Hasta el día más triste se termina a las doce.


25

La codicia es la escoria del deseo.


26

Mirar es más fácil que ver.


27

No se puede ser uno mismo a solas.


28

El éxito alimenta; la fama devora.


29

Se echa de menos más a quien sabe irse a tiempo.


30

Si quieres descubrir algo, no sigas la flecha.


31

A la hora de ser yo, soy uno más.


32

Tarde o temprano, toda promesa se convierte en un malentendido.


33

Codiciar no es querer.


34

Inventa lo que sabes de ti mismo.


35

Escribir es copiar del natural aquello que aún no existe.


36

¿Qué esconde en el lugar del corazón el que dice que te habla con él en la mano?


37

La libertad se alcanza siempre huyendo.


38

Ser honesto es ser pobre a largo plazo, en este mundo oscuro.


39

El pesimismo es la sala de máquinas de la mala suerte.


40

Déjate ver por el libro que lees.


41

Los que se van, hablan con el cuchillo de la palabra adiós entre los dientes.


42

No importa contra quiénes luchas, sino por qué.


43

Ahora sé que no huía para escapar: lo hice por que tú me buscaras.


44

La paz es siempre injusta con los muertos.


45

Cuando me faltas tú, me sobra todo.


46

Todo ocurre dos veces en el camino por donde alguien huye y otro le persigue.


47

Escribir es bajar a un pozo en busca de una manera de escapar de él.


48

Hay palabras que sirven tan sólo para herir al que las oye o al que se las calla.


49

Qué importa que no mientas, si te has equivocado de verdad.


50

Nadie más atrapado que aquel que se detiene ante el muro caído.


51

Las lágrimas son el deshielo del dolor.


52

Si te olvidé una vez, te puedo olvidar siempre.


53

El patriotismo es un fenómeno local.


54

Seguía en pie tan sólo porque no le quedaba un sitio donde caer.


55

A veces el tesoro te desentierra a ti.


56

El camino más largo es el que más asusta a los que te persiguen.


57

¿Hasta qué punto eres tú en persona el que escribe las cosas que un poema te conduce a decir?


58

Lo inevitable está lleno de contradicciones.


59

El amor es un artefacto de fabricación casera.


60

Intenta adivinarle las palabras al poema que escribas, como el que huye trata de imaginar los pasos de quienes lo persiguen.


61

Equivoqué los pasos, pero acerté el camino.


62

Las casualidades tienen su lógica.


63

La envidia es la admiración por las malas.


64

Sólo me gustaría que hiciéramos las cosas que mis poemas quieren contar de ti y de mí.


65

Que lo que escribas no te necesite. Que pueda explicarse por sí solo.


66

Hay personas que están juntas porque se quieren y personas que no se separan porque se han querido. Lo peor es que suelen ser las mismas.


67

Sabrás si has ganado o has perdido cuando a tu victoria le restes tus cicatrices.


68

Si tú no vas a ninguna parte, yo no tendré dónde buscar tus huellas.


69

Hay quien confunde triunfar con elegir los fracasos.


70

Los culpables no deben pagar las culpas de los inocentes.


71

En el amor, lo que no es una nube es simplemente humo.


72

Hay días que no quiero formar parte de mí.

73

Luchar contra ti mismo te enseñará a perder.


74

Se admira cara a cara; se envidia a traición.


75

Sabrás quién es si sabes lo que quiere. Si sabes lo que haría por lograrlo, sabrás en quién se puede convertir.


76

Un verdadero amigo es alguien a quien llamas cuando no tienes nada que decirle.


77

Desde que me he cambiado de mi camino al tuyo, sólo quiero que no se encuentren nunca el que soy y el que fui.


78

Fuiste lo único bueno que me pasó en tu vida.


79

No quieras saber más: yo era el Benjamín Prado equivocado y ellas no fueron tú. Con eso basta.


80

Hay gente que no está para siempre contigo sólo porque lo quiso estar antes de tiempo.


81

Cuando la inspiración te hable al oído, escribe un poema que la haga callar.


82

¿Cuánto se parece matar a alguien a ser su razón para morir?


83

Acariciarte ha sido tocar lo inalcanzable.


84

Los dos primeros pasos del que deja su casa ya son el primer metro de otra vida.




Este sábado, en Cabañas de Polendos, Segovia, para la gente de por allí y los que queráis acercaros desde Madrid, se me ocurre un plan chulo para el fin de semana: cena, copa y rock & poetry.

sábado, 16 de noviembre de 2013



Otra foto, distinta de la que puse en facebook, de la visita a la tumba de Borges en Ginebra.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

El neoliberalismo es lo contrario de Agatha Christie


             El neoliberalismo es lo contrario de Agatha Christie. Y de Conan Doyle. Y de Raymond Chandler, Dashiell Hammett, Patricia Highsmith y los demás. El neoliberalismo, si es que así es como podemos llamar a esta ideología cuyo fin no es otro la demolición de las clases medias, ha inventado el crimen sin culpables. Así de sencillo. Y gracias a eso, por terribles que sean los atentados que cometa la aristocracia del dinero contra la humanidad en general, a la que ha tomado al abordaje y con un cuchillo entre los dientes, ninguno de los suyos es condenado y todos sus delitos, da igual el número de víctimas que causen, se quedan al otro lado de la palabra más terrible de todas las que forman el diccionario: la palabra impunidad, un sustantivo que hasta hace poco caracterizaba a las dictaduras y, por lo tanto, era lo contrario de la democracia, pero ya no: ahora quienes debían levantar la voz están amordazados y tienen las manos atadas, y eso incluye a la mayoría de los políticos y los medios de comunicación. La verdad corre de boca en boca, pero no llega a los micrófonos del Congreso.
             No hay más que ver lo que ocurre en España: la muerte de setenta y cinco personas en Turkía, a bordo de un Yak-42, no tuvo ninguna consecuencia, no dio lugar a ninguna dimisión ni a ninguna condena; del accidente de un tren Alvia en Santiago de Compostela, que dejó ochenta fallecidos o de la tragedia del Madrid-Arena, en Madrid, se puede decir lo mismo; la estafa masiva que Bankia o Caja Madrid hizo a miles de ciudadanos, se ha saldado, hasta el momento, con un fin de semana en prisión de uno de sus presidentes y un castigo ejemplar al juez que se atrevió a detenerlo; y cuando su sucesor en el cargo es increpado, de mejor o peor manera, en el Parlament de Cataluña, sale de allí vestido de víctima y con la mano de la jefa del PP por encima del hombro. Y ahora se viene a sumar a la lista la sentencia del Prestige, tras once años de deliberaciones: no hay ningún culpable y parece que el tiempo, las energías y el dinero gastado en este larguísimo proceso sólo ha servido para crear una nueva figura: la del blanqueador de catástrofes. En juez dice en sus conclusiones que quienes decidieron alejar el barco de la costa lo hicieron "para salvar vidas", pero ¿a qué vidas se refiere, cuando fueron aniquiladas doscientas cincuenta mil aves y millones de peces? Tal vez es que los únicos peces que le importan al tribunal son los peces gordos, y a esos no llegó a alcanzarlos el alquitrán.
             ¿Ocurrirá lo mismo con el resto de los escándalos que nos ennegrecen el país? ¿Con Gürtel, con Noos, con los ERES de Andalucía...? Quiero pensar que no, pero creo que me equivoco. Entre otras cosas, porque quizás el tiempo da y quita razones, pero resulta que el tiempo está de su parte, no hay más que darse cuenta de lo pronto que prescriben en España los delitos económicos, sin duda porque los que roban con la mano derecha son los mismos que redactaron las leyes con la izquierda. Lo tienen todo bajo control. Nuestra única oportunidad es combatirlos unidos. De uno en uno, somos un blanco muy fácil.